miércoles 18 de marzo de 2009

Dibujos


Ahi nomás, cuando el Moro anda de ocioso...

jueves 12 de marzo de 2009

El ejemplo de la Ciudad de México.

Ernesto Morosini

A finales del año 2000 el Gobierno de la Ciudad de México emitió el controvertido Bando No. 2 de Gobierno[1] para restringir el crecimiento desordenado de la Capital Mexicana, que era provocado por la masiva edificación de unidades habitacionales y desarrollos comerciales. De esta forma, las Delegaciones Álvaro Obregón, Coyoacán, Cuajimalpa de Morelos, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco fueron las nueve demarcaciones políticas que quedaron “protegidas” ante el inminente crecimiento urbano que se venía practicando desde años atrás en el Distrito Federal.

Esta medida provocó que muchas empresas desarrolladoras de vivienda, volvieran los ojos hacia otras entidades federativas, como: Puebla, Querétaro, Hidalgo y principalmente el Estado de México. En dichos Estados, los desarrolladores inmobiliarios aprovecharon la disponibilidad de grandes superficies de tierra para construcción, y desde entonces, se edificaron viviendas de interés social, predominantemente. Como sabemos, el déficit de vivienda en nuestro país es sumamente alto[2] y dentro de las prioridades que ha venido instrumentando el Ejecutivo Federal, está la dotación de vivienda para abatir los grandes rezagos existentes. Desafortunadamente, la concentración de grandes unidades de vivienda en la zona conurbada de la Ciudad de México ha provocado un sin número de problemas, debido principalmente a la saturación de la infraestructura vial.

Otras empresas del ramo inmobiliario, apostaron por el aprovechamiento de predios dentro de la llamada “Ciudad Central”, que abarca cuatro Delegaciones del Distrito Federal: Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, y que gracias a los incentivos del Gobierno de la Ciudad para promover la redensificación urbana en esta parte de la ciudad, se han logrado importantes transformaciones urbanas en tan solo cuatro años. Anteriormente, la zona en cuestión, sufría de un despoblamiento intenso por la proliferación de usos del suelo comerciales y mixtos, así como la percepción generalizada de una degradación en el medio ambiente urbano. Dichos predios factibles de aprovechar, eran terrenos ocupados por viviendas unifamiliares de uno y dos niveles y en los cuales, previa demolición del viejo inmueble, se construyeron edificios de departamentos o pequeños conjuntos de casas unifamiliares.

Sin embargo, no se debe soslayar que la edificación de vivienda nueva es un factor determinante en el desarrollo urbano, pues aquellos sitios donde se crean nuevos asentamientos humanos donde no existían antes, requerirán de complementos urbanos que garanticen una calidad de vida satisfactoria a sus moradores. La planeación del desarrollo urbano es el eje rector por el cual se deben guiar los encargados del crecimiento de la ciudad y exigir a las empresas desarrolladoras, mediante los instrumentos legales correspondientes, la plena responsabilidad cuando se trate de edificación de espacios para vivienda. Los fraccionamientos y unidades habitacionales de nueva creación deben ser planeados como elementos que contribuyan al buen funcionamiento de la ciudad y no simplemente como “ciudades dormitorio” que no cuentan con equipamiento urbano adecuado ni la infraestructura necesaria. Sucede que muchos de estos fraccionamientos están subordinados a un núcleo urbano, donde su población lleva a cabo cuestiones de trabajo, de educación, de recreación y demandan una serie de servicios. El problema de la existencia de este tipo de desarrollos es que cuando llegan a ser demasiados, pueden causar infinidad de trastornos en el centro urbano del cual dependen.

En los últimos diez años hemos sido testigos de cómo el mercado inmobiliario ha ido creciendo y ocupando espacios de la zona conurbada de Jalapa, creando nuevos fraccionamientos y unidades habitacionales, en los cuales el equipamiento urbano es escaso o nulo, y además, la red vial que utilizamos, no proporciona el soporte adecuado para nuestro excesivo parque vehicular, mismo que cada vez aumenta sin que nadie pueda hacer nada al respecto. Es verdad que existe un grave déficit en materia de vivienda, pero también es alarmante que el día de mañana contemos con una ciudad cuya extensión territorial llegue a ser asfixiante y detone problemas similares a los de la Zona Conurbada de la Ciudad de México.

Por otra parte, sería interesante estudiar la factibilidad de implementar en algunas zonas de nuestra ciudad la iniciativa aplicada en la llamada “Ciudad Central” del Distrito Federal. La ciudad de Jalapa puede adquirir al paso del tiempo una buena forma y hacer del espacio cotidiano un mejor lugar para vivir. Es cuestión de dirigir el crecimiento de nuestra capital hacia donde queramos llegar.
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[1] http://www.comsoc.df.gob.mx/noticias/bandos.html?id=262561

[2] Según declaraciones de la secretaria de Desarrollo Urbano del “gobierno legítimo”, Laura Itzel Castillo, mencionó que en México hay un déficit de 12 millones de casas, de las cuales 5.3 millones forman parte del retraso en la materia y 6.7 millones corresponden a las nuevas necesidades de la población. 28 de Octubre 2007, en
http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?id=3494&entidad=Noticias

Fotografía: Ernesto Morosini. Calles de Enriquez, Clavijero y Ávila Camacho, de la ciudad de Jalapa, Ver.
Publicado en el semanario Punto y Aparte de Jalapa, hace ya un tiempo...

viernes 5 de septiembre de 2008

Fobia Semafórica

Ernesto Morosini



Me llevaba de la mano a todas partes
como si fuese el hermano tonto
o el niño que siempre se pierde.

Se hace difícil recordarla,
pensar en su voz, siquiera,
sin sentir esa opresión suave
y sudorosa en la palma y
en el dorso de la mano.

Me decía: voy a contarte
otra vez
la historia del invernadero,
y volvía a repetir el relato,
parte por parte,
como la primera vez,
hasta el último detalle.

Y luego estaba
su fobia semafórica,
decía: ¿Has visto, Hugo,
qué mundo de locos éste?
Donde los árboles han
de ceder su espacio
a los semáforos,
recortar sus ramas,
abrirles paso,
para que sus luces rojas
se propaguen.

Y al día siguiente, lo mismo:
Recuérdame que te cuente
otra vez
lo del invernadero.

“El hermano tonto” Autor, Hugo Izarra



Al hablar de infraestructura urbana se habla de un tema fundamental en el desarrollo y crecimiento de cualquier ciudad. No podemos concebir la correcta función del espacio urbano si este no cuenta con los requerimientos básicos de infraestructura, los cuales comprenden desde el suministro de agua potable, de drenaje y de alcantarillado, de electrificación, de alumbrado público y de vías de transporte, entre otros.

Cuando alguna ciudad llega a toparse con alguna barrera que frena el proceso de su crecimiento, se deduce entonces que un “umbral” ha sido alcanzado. Dichos umbrales no son más que barreras que limitan el desarrollo físico de la urbe,[1] por lo tanto se tienen que generar inversiones extraordinarias para infraestructura urbana a fin de que el umbral sea superado.

En la última década, los umbrales que se han presentado en la ciudad de Jalapa han provocado que se tenga que mejorar y construir nueva infraestructura a fin de ofrecer calidad de vida a sus habitantes. A pesar de que se han llevado una cantidad considerable de obras públicas, existe una situación que constituye un dolor de cabeza para la administración municipal que esté en turno: el tránsito y la vialidad.

En el periodo de 1998 a 2008 se construyeron varias obras viales, tales como el puente que une a Jalapa con el Boulevard Jalapa – Banderilla, así mismo también se edificaron los puentes viales de Plaza Ánimas, el de Plaza Américas, el de Murillo Vidal, el de la Av. Rébsamen, así como la ampliación de dicha arteria y la terminación del Arco Sur; también se realizó la apertura de Circuito Presidentes y el paso a desnivel de 20 de Noviembre y Maestros Veracruzanos. De igual forma fueron edificados el distribuidor vial Araucarias, el distribuidor vial de Las Trancas, y el puente “Fidelidad” que ofrece circulación continua de Lázaro Cárdenas a Murillo Vidal. Toda esta infraestructura vial fue construida supuestamente para aliviar el congestionamiento provocado por el tránsito vehicular en nuestra ciudad. Cabe destacar que aún falta la culminación del Perinorte y la del Libramiento de Jalapa. Hasta el día de hoy los jalapeños seguimos sufriendo con el tránsito cada vez que salimos a las calles de nuestra ciudad.

Este mes de Junio se han iniciado los trabajos para la construcción de un nuevo distribuidor vial que estará emplazado en la zona de Plaza Cristal. Junio, el mes en que se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente está viendo morir a los árboles que circunstancialmente se atraviesan dentro del proyecto del distribuidor. Otros más tienen sus horas contadas, pues el espacio donde han vivido por muchos años, será ocupado ahora por estructuras de concreto armado para que los automóviles circulen. Personalmente me entristece, hasta las lágrimas, que esos árboles tengan una muerte tan poco digna y muchos ciudadanos muestren apatía por esa cuestión, porque según dicen, el progreso y la modernidad de la ciudad lo justifica.

En el Plan Municipal de Desarrollo de Jalapa, 2008 – 2010 se habla en los Ejes Rectores de Desarrollo sobre un tópico referido a La Ciudad Limpia, sobre la importancia que tiene hacer de Jalapa una ciudad sustentable en la que se debe cuidar el clima, proteger los árboles, zonas verdes y bosques, abatir los índices de contaminación del agua, el suelo y el aire, así como proteger el agua, son tan solo algunas de las tareas que resultan indispensables.[2] Por otra parte, el mismo Plan Municipal de Desarrollo menciona lo importante que representa la creación de circuitos que permitan desfogar arterias que ya superan su capacidad de tránsito y que en horas pico representan verdaderos problemas al flujo vehicular, la construcción de obras de alivio en cruces que en estos momentos son insuficientes y la creación y aplicación de programas que fomenten en la ciudadanía y sobre todo en los conductores una cultura vial.[3] Me queda la incertidumbre si realmente se desea cuidar el medio ambiente natural, pues la política que prevalece es hacer la mayor obra pública sin tener una consideración adecuada hacia la vida de los árboles que serán suprimidos y sustituídos por semáforos. ¿Es que no hay alternativas para corregir la saturación del tránsito vehicular que no cuesten más de cien millones de pesos y beneficie a todos los jalapeños?[4]

Es relevante señalar que la gran mayoría de los árboles que están dentro del trazo del distribuidor vial de Plaza Cristal son araucarias, el mismo tipo de árbol que inspiró a Enrique Carvajal, “Sebastián” para crear el símbolo de nuestra ciudad y que ahora será monumento póstumo a los árboles caídos.


[1] Desarrollo Urbano, Aplicación de la teoría de los umbrales para evaluar estrategias de desarrollo urbano. Pág. 14 SAHOP. México, D.F. 1978
[2] Plan Municipal de Desarrollo 2008 – 2010 Xalapa, Ver. Pág. 43
[3] Plan Municipal de Desarrollo 2008 – 2010 Xalapa, Ver. Pág. 70
[4] Según la información vertida en diferentes medios de comunicación, el Secretario de Comunicaciones (Secom) Marco Theurel Cotero, estima una cantidad que llega a los ciento veinte millones de pesos y que tiene como duración un año y medio.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Suelo, no estás solo

Ernesto Morosini

El uso del suelo, como su nombre lo indica, es la forma de aprovechamiento que los habitantes de alguna localidad aplican a los predios que poseen, lo cual ocasiona que el espacio urbano adquiera una serie de características y de cualidades únicas, mismas que pueden favorecer o perjudicar al centro de población. Mucho antes de que se decretara algún tipo de normatividad sobre los usos del suelo, la estructuración de los asentamientos humanos contaba ya con usos del suelo bien delimitados, aunque en algunas ocasiones resultaban ser incompatibles entre sí.

En el año de 1978, en México, la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP) definió como usos del suelo a la distribución geográfica espacial planificada de la ocupación del suelo para fines urbanos, como habitación, comercio, servicios comunitarios, vialidad y áreas libres,[1] con el propósito de regular el espacio urbano e inducir el crecimiento de los centros de población hacia territorios técnicamente determinados como convenientes y viables, pues muchos de los problemas que se habían generado en nuestras ciudades tenían que ver con un incorrecto empleo en los usos del suelo. Esto no quiere decir que los asentamientos humanos que se han desarrollado con una adecuado crecimiento urbano carezcan de problemas, sin embargo, no abundan tanto como en otros espacios.

Hoy en día se cuenta con reglamentación en materia urbana que facilita la correcta planeación del territorio. Así mismo, se han elaborado planes para el mejor aprovechamiento del suelo con el propósito de hacer de los asentamientos humanos lugares de orden y de concierto. Desafortunadamente la realidad que impera en nuestras ciudades es otra. Javier Septién [2] comenta que existen dos políticas de planificación; las que se exponen de manera explícita y las que no se explican ni se mencionan pero que operan. Esto provoca un doble lenguaje que no hace más que dañar aún más la imagen y funcionalidad de la ciudad (así como la imagen y funcionalidad del Estado). Septién agrega que otra parte significativa es la diferencia o ajuste que existe entre lo que ordena el gobierno en el plan de desarrollo (municipal, estatal o nacional) y la respuesta que recibe de la comunidad para cumplirlo.

Cada tres años una nueva administración municipal llega a proponer lo que esta cree que es adecuado en su momento, pero al finalizar su periodo de gobierno, la siguiente administración no consigue o no desea dar continuidad al plan de desarrollo de su antecesor, pues el afán protagónico de algunos munícipes es dejar su impronta “huella imperecedera”.

Es una realidad que las urbes crecen y se desarrollan con o sin planes directores, pero qué mejor para nuestras ciudades cuando la planeación proporciona los elementos adecuados para su óptimo crecimiento, pues a fin de cuentas, los beneficiados o perjudicados somos sus habitantes.

[1] Citado en: Corral y Béker, Carlos. Lineamientos de Diseño Urbano, Editorial Trillas. México, D.F. 2001

[2] Artículo de Javier Septién, Cuadernos de Urbanismo 5, 1996. Pág. 24 UNAM.

lunes 1 de septiembre de 2008

La basura, el otro problema

El problema de la basura rebasó a nuestras autoridades y es que nuestro H. Ayuntamiento no tiene la capacidad para hacerse cargo de su recolección y de su disposición final de manera adecuada. El martes pasado se dio a conocer en un medio informativo la decisión de establecer un convenio para la concesión del servicio de recolección de basura a un particular. Y no es de extrañarse, pues el equipo con el que cuenta el Ayuntamiento para la recolección de residuos sólidos es obsoleto y su mantenimiento resulta altamente costoso, lo cual provoca una erogación importante para el municipio.

El Estado de Veracruz contaba en el año 2005 con 7,110’214 habitantes, el cual generaba, según datos de SEDESOL la nada despreciable cantidad de 5,280 toneladas de basura diaria, siendo la cuarta entidad federativa con mayor producción de residuos sólidos después del Estado de México, del Distrito Federal y del Estado de Jalisco. El país genera, en promedio, 97,000 toneladas de basura por día de las cuales, el Estado de México y el Distrito Federal son los que generan la mayor cantidad: 16,170 y 12,465 toneladas por día, respectivamente; los estados de Colima y Baja California, son los que menos contribuyen (Ver tabla).[1]

El Plan Municipal de Desarrollo de Jalapa, 2008-2010 menciona una serie de dificultades que limitan el buen desempeño en el servicio de recolección de los residuos sólidos, tales como la falta de planeación en las rutas de servicio para la recolección de basura, la falta de cultura ciudadana sobre el cuidado y uso de los servicios ambientales, la tecnología obsoleta en las unidades para recolección de basura, la ausencia de sitios para recolección de basura, etc. También indica una serie de estrategias y líneas de acción para el mejoramiento de la recolección y transporte de desechos. Todas ellas se refieren a la coordinación del municipio con sus habitantes a fin de crear conciencia del problema y así poder solucionarlo[2], pero entonces ¿los ciudadanos seguiremos contaminando de igual manera o la privatización del servicio de recolección de basura provocará un cambio de conciencia social? Los problemas de basura y de contaminación ambiental no están tan relacionados con el número de habitantes de alguna ciudad, sino con la cultura de consumo, pues a mayor demanda de artículos empacados se contribuye a la generación de residuos sólidos. Por esto la privatización del servicio de limpia pública tal vez no sea la mejor alternativa, ya que todo radica en una adecuada práctica de educación ambiental, así como en la justa aplicación de sanciones a la persona o empresa que contamine.

Los jalapeños tenemos la ciudad que queremos, y con privatización del servicio de limpia pública o sin ella nuestra ciudad no mejorará si dentro de nosotros no existe la voluntad para combatir de forma adecuada el problema de la basura.


[1] Fuente: SEDESOL, 2006: “Situación actual en el Manejo de Residuos Sólidos Urbanos”, Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL).
[2] Plan Municipal de Desarrollo, Jalapa, Ver. 2008-20010, Pág. 54

domingo 13 de julio de 2008

Monumentos redentores
Ernesto Morosini

Corría el año de 1889 cuando La Torre Eiffel era inaugurada con motivo de la Exposición Universal en Paris en ese mismo año. A pesar de la oposición generalizada de los artistas parisinos del siglo XIX quienes la contemplaban como un mounstro de hierro, la estructura diseñada por Gustave Eiffel es hoy en día el monumento más visitado del mundo y el emblema por excelencia de Francia y de la ciudad de Paris en particular.

Según la definición asignada por el Diccionario de la Real Academia Española, un monumento es una obra artística o edificio que toma bajo su protección el Estado, pudiéndose tratar de un edificio público, de una escultura o de cualquier otro elemento que represente una valiosa manifestación cultural de periodos anteriores o actuales, o bien, aquellos que simbolizan hechos históricos relevantes y que conforman el patrimonio histórico-artístico de alguna localidad. Muchos de estos elementos funcionan también como hitos, es decir, son edificaciones que resaltan del resto del contexto urbano.(1)

Este año en la ciudad de Jalapa, Veracruz se edifica “La Araucaria” escultura de Enrique Carvajal, “Sebastián” y que según las opiniones de muchos “será el símbolo de Jalapa” y que además dará “carácter internacional” a nuestra ciudad, tal vez haciendo una comparación romántica con otros grandes monumentos que al igual que la Torre Eiffel han otorgado presencia internacional según la ciudad donde se emplacen. No cabe duda que un monumento de tales dimensiones pueda constituir un símbolo, sobre todo por la solución formal que posee, y que está sustentada en la composición de las letras X y V, en alusión a “Xalapa” y a Veracruz, aunque el uso de la X en el nombre de Jalapa, sea incorrecta.

El creador de “La Araucaria” es un escultor de un prestigio tan grande como las esculturas que ha diseñado. Un artista que materializa las matemáticas en geometría perfecta e impecable, que si bien hay quienes aseguran que no son más que hierros retorcidos, hay otros a los que nos asombran sus creaciones. Por eso y más, Sebastián fue designado para realizar tan magna obra, aunque no hubiera perjudicado realizar una convocatoria en la que todos los escultores veracruzanos participaran con un proyecto similar, ya que el Estado de Veracruz ha sido cuna de hombres de talento extraordinario tales como los maestros Teodoro Cano, Gabriel Orozco, Rafael Villar y Gustavo Pérez,(2) por mencionar algunos, mismos que han sabido enaltecer el nombre de Veracruz, así como su suelo, el mismo donde ahora se erige “La Araucaria”. Hubiera sido interesante conocer otras propuestas y haber realizado una selección de obras que verdaderamente se identifiquen con Jalapa.

¿Será cierto que la escultura de Sebastián le dará “carácter” a nuestra ciudad cuando la araucaria no es un árbol originario del Estado de Veracruz y ni siquiera es mexicano?(3) Quienes han hecho ese tipo de comentarios quizás no han descubierto la grandeza de nuestra ciudad, o tal vez, la escultura tendrá como cometido recordar a las futuras generaciones de jalapeños que la ciudad fue un enclave henchido de áreas verdes y de árboles, mismos que desaparecieron gracias a la anarquía predominante en el desarrollo urbano.

Bonita manera de redimir nuestra ciudad.

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(1) Kevin Lynch define a los hitos como mojones, que son objetos físicos definidos con bastante sencillez, un elemento singular que confiere un aspecto único o memorable al contexto urbano.

Lynch, Kevin. La Imagen de la Ciudad. Edit. Gustavo Gili. Barcelona 2006, Pág. 96.

(2) Gustavo Pérez nació en la ciudad de México en 1950, pero desde hace años trabaja y vive cerca de Jalapa, en el estado de Veracruz. Es uno de los ceramistas más famosos de la generación mexicana actual.

(3) La Araucaria es un árbol nativo de Chile y Argentina. En Chile crece en la Cordillera de los Andes, desde Ñuble a Temuco y en la Cordillera de Nahuelbuta. Para los chilenos, la araucaria representa un Monumento Natural, existiendo ejemplares de hasta mil años de vida. Se le cultiva poco en parques y jardines debido a la lentitud con que crece, no obstante se la puede encontrar en jardines europeos y norteamericanos donde es muy apreciada por su simétrica belleza, recibiendo el nombre de Monkey Puzzle Tree.

Las araucarias que aun subsisten en el Parque Juárez de Jalapa, fueron traídas de Chile alrededor del año 1890, como un regalo del Embajador Chileno a Don Porfirio Díaz.

Publicado en Punto y Aparte 12 de Junio 2008

Fotografía del autor

miércoles 16 de abril de 2008

Escenografías urbanas
Ernesto Morosini

















En el número anterior de Punto y Aparte, Noé Valdés describió en su columna “Fotocomentadas” las tribulaciones que padeció en la búsqueda de una vivienda para un amigo suyo a quien le habían otorgado un crédito federal que destinaría para una casa y que por desgracia, el costo de éstas en Jalapa rebasaban por mucho la cantidad a la que su amigo disponía. Por otra parte, también mencionó sobre la calidad de las viviendas de cierto desarrollo habitacional en Las Trancas, Municipio de Emiliano Zapata, Ver., mismas que no eran satisfactorias del todo, lo que resulta común denominador cuando se juzga cualitativamente la producción de vivienda en serie.

Las impresiones de los demandantes en cuanto a un espacio digno y decoroso para vivir, coinciden con lo esbozado por Noé, ya que desafortunadamente el mercado inmobiliario busca hacer la mayor cantidad de viviendas sin cuidar la calidad del producto ya terminado. La “solución” que ofrecen los desarrolladores inmobiliarios es proporcionar los espacios mínimos para alojar a las familias sin tener en consideración la habitabilidad del espacio y además de que los materiales con los que se edifica la vivienda no satisfacen del todo al usuario.

Cervantes y Maya[1], investigadores de la UNAM realizaron un minucioso estudio sobre la habitabilidad en los megaconjuntos habitacionales de la Ciudad de México. Dicho estudio arrojó datos interesantes que los desarrolladores inmobiliarios y las instituciones de vivienda debieran tener en consideración. El estudio en cuestión describe cómo las empresas inmobiliarias han “ayudado” a disminuir el déficit de vivienda, pero a costa de la calidad de vida de sus usuarios. También pone en evidencia las ambigüedades que predominan en el precepto legal de la Constitución Mexicana que “asigna el derecho fundamental a la familia, pero no a todos los individuos; “garantiza el disfrute a la vivienda”, pero no a su adquisición y, por último, no precisa qué debe entenderse por vivienda digna”[2]. Y lo digno ¿cómo lo interpretamos? En este sentido, las políticas de vivienda instrumentadas por el Estado se enfocan en proporcionar crédito al trabajador asalariado, pero no existen las herramientas cualitativas que permitan determinar en que medida se cumple con la calidad de la misma.

Muchos de los conjuntos que se han edificado en los últimos años se han emplazado en las periferias de las ciudades donde los costos del suelo son más accesibles. Lo preocupante es que la mayoría de esos sitios carecen de infraestructura, de servicios adecuados, y además quedan desvinculados de los núcleos de actividades sociales principales, provocando con esto serios problemas al centro urbano más próximo. Por otra parte, una de las premisas de diseño para la vivienda industrializada es la economización del espacio, a lo que Noé Valdés nos refería: estar en el baño y casi al mismo tiempo estar en la cocina. ¿Qué familia va a tener calidad de vida con ese tipo de espacios? En otro aspecto, la utilización de tecnologías constructivas novedosas tampoco son bien vistas por la mayoría de los usuarios. Esto es generado en primer lugar, por desconocimiento de las nuevas técnicas de construcción, y lo que no se conoce, causa aversión, desconfianza. El empleo de elementos prefabricados tiene como propósito fundamental abatir costos y hacer una construcción en un tiempo más corto. Los prefabricados no son malos, ni mucho menos son corrientes. La realidad es que la sociedad mexicana está acostumbrada al sistema constructivo tradicional[3] y no es sencillo convencerla de que acepte otras técnicas de edificación.

Los desarrolladores inmobiliarios con el afán de hacer crecer sus ventas, implementan en sus conjuntos de vivienda elementos que los hacen atractivos a los ojos de los compradores potenciales, los cuales incluyen diseños novedosos en fachadas, colores armónicos, vialidades impecables, mobiliario urbano llamativo, etc., pero en realidad no están bien construidos o presentan vicios ocultos al por mayor. La percepción social es que se trata de inmuebles de escenografía, muy bonitos, pero altamente frágiles.

Es necesario que el Estado, como principal promotor del derecho a la vivienda no solo instrumente los mecanismos para otorgar créditos, sino que también sea vigilante de la calidad del producto final, para que de verdad, sea un espacio digno de vivir y disfrutar.

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[1] Cervantes Borja, Jorge; Maya Pérez, Esther. “Construcción del derecho a la habitabilidad y la calidad de vida en la vivienda de interés social en megaconjuntos habitacionales de México” Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado. Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) 2007

[2] Ibíd. Toda familia tiene derecho a disfrutar de una vivienda digna y decorosa. La Ley establece los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo. Articulo 4º. De la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

[3] El sistema “tradicional” constructivo es aquel compuesto por cimentaciones de piedra braza o losa de cimentación; muros de tabique de barro rojo recocido o de block; columnas, castillos, trabes, vigas y losas concreto armado.

Ilustración: Sergio Arau, del libro La Netafísica, Edit. Planeta. México, D.F. 1989

Publicado en el Semanario de Información Punto y Aparte, de Xalapa, Ver.

martes 8 de abril de 2008

¿ECOCIDIO O DERECHO A LA VIVIENDA DIGNA Y DECOROSA?
Ernesto Morosini

La vivienda es un satisfactor social que juega un papel importante en el desarrollo de cualquier pueblo. En este sentido, el Artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que “Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa”. Desafortunadamente la escasa planeación urbana que ha imperado en las ciudades mexicanas ha propiciado que estas no hayan crecido de forma ordenada, lo cual ha tenido como resultado que superficies no aptas para desarrollo urbano hayan sido edificadas. Este tipo de acciones desencadenan una serie de problemas urbanos que a la postre, resultarán costosos para la ciudad y sus habitantes.

En el caso de la ciudad de Jalapa, la demanda de vivienda ha rebasado por mucho la oferta de predios factibles para el desarrollo de vivienda, por lo que las empresas desarrolladoras han volteado los ojos hacia la zona conurbada de la capital veracruzana con el municipio de Emiliano Zapata. Sin embargo, la creación de equipamiento urbano, áreas verdes e infraestructura para el servicio de los nuevos conjuntos habitacionales no ha crecido a la par de la vivienda, ocasionando que sus residentes tengan que satisfacer sus necesidades de transporte, trabajo, educación, comercio, etc., en Jalapa.

Desde hace dos años aproximadamente, un grupo de empresarios encabezados por Justo Fernández Garibay, ex dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México, iniciaron la destrucción del predio “La Joyita”, de Jalapa, uno de los últimos reductos de bosque de niebla en nuestra ciudad, para construir un fraccionamiento habitacional.1 Según la información vertida en diversos medios de comunicación, el proyecto contará con un fraccionamiento habitacional de lujo, una tienda de autoservicio y una clínica particular especializada en tratamientos de belleza. En palabras de Hipólito Rodríguez, ''La Joyita conserva una plantación de café con árboles centenarios donde habitan especies de orquídeas y aves, además de reptiles e insectos'', Además, el predio es refugio de 220 especies de aves, de las cuales 100 son migratorias, y sitio de descanso para las parvadas que cada año atraviesan el continente.2 Recientemente, la Coordinación General de Medio Ambiente dio a conocer la resolución de la Manifestación de Impacto Ambiental, la cual fue negativa para el promovente, por lo que se suspenden las obras que han sido ejecutadas hasta la fecha y no se autorizará ningún tipo de construcción en el lugar mencionado. Desafortunadamente, la administración municipal pasada autorizó la construcción de vialidades dentro del predio, provocando daños a la fauna y la flora. Es una pena que quienes autorizaron las vialidades en “La Joyita” no hayan esperado la resolución de la Coordinación General de Medio Ambiente, convirtiéndose en autoridad corresponsable en la desaparición de un área boscosa significativa.

De aquí en adelante, valdría la pena que las autoridades analizaran la capacidad con la que cuenta el municipio para soportar la carga que implicaría la creación de nuevos fraccionamientos habitacionales dentro del territorio municipal, en primer lugar, por el aumento en la densidad de población, así como la demanda de servicios municipales básicos: agua, drenaje, alcantarillado, electrificación, recolección de basura, etc., sumando a ello, el incremento en el tránsito vehicular, ya de por sí conflictivo en nuestra ciudad.

Es un hecho que la necesidad de vivienda y equipamiento urbano son necesarios, pero, ¿lo son a costa de la destrucción de áreas verdes con alta relevancia biológica? Esperemos que la necedad del mercado inmobiliario no domine la sensatez de nuestras autoridades, pues ellos fueron elegidos por el pueblo para hacer de nuestra capital un lugar mejor donde vivir.

1. La Jornada Virtual, con fecha del 15 de Junio 2007: http://www.jornada.unam.mx/2007/06/15/index.php?section=estados&article=034n1est
2. Ibíd.

Fotografía tomada de La Jornada Virtual

Publicado en el semanario Punto y Aparte de Xalapa.

jueves 28 de febrero de 2008

Su vida fue como un croquis...
Ernesto Morosini

Al Arq. Julio Sánchez Juárez y Lechuga, in memoriam


Decía el Maestro Julio: “La vida es como un croquis… tiene muchas posibilidades”. El sábado 23 de Febrero del presente año, el Arquitecto Sánchez Juárez dibujó el último de sus trazos, no obstante, su enseñanza es motivo de ejemplo y de reconocimiento en la comunidad universitaria, sobre todo en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana de Jalapa, sitio donde el Maestro Julio impartió cátedra a numerosas generaciones e influyó notablemente en la conciencia de colegas y alumnos, ya que desde el aula ensalzaba incansablemente los valores humanos, pues consideraba que la dimensión real de la arquitectura es humana, aunque de la misma forma manifestaba su preocupación por “la crisis académica que atraviesan las universidades, la falta de participación y comunión de sus miembros en los espacios o foros de estudio, de reflexión, de diálogo y de discusión.” 1

“Julio Sánchez Juárez y Lechuga nace el 13 de septiembre de 1931 en la Ciudad de México. Hijo de María de Lourdes Lechuga y José Sánchez Juárez Romero, resulta descendiente directo de Benito Juárez García. El Benemérito de las Américas tuvo once hijos, entre ellos la gemela María de Jesús Juárez Maza, quien se casa con José Sánchez Ramos. Esta pareja procrea cuatro hijos, Delfín, Andrés, Maria Cristina y José Sánchez Juárez Romero. Ante la amenaza de perder el apellido del abuelo, en futuras generaciones, los hermanos Sánchez Juárez deciden poner ambos apellidos a sus hijos, convirtiéndolo en uno. José Sánchez Juárez (abuelo de Julio Sánchez Juárez) se casa con Blanca Romero y de ahí nacen cuatro hijos, entre ellos, José Sánchez Juárez Romero, quien a su vez se casa con Maria de Lourdes Lechuga y tienen dos hijos, José y Julio Sánchez Juárez Lechuga." 2

Del arquitecto Julio Sánchez Juárez pueden decirse muchas cosas, pero el rasgo que lo distinguió, además de la importante obra arquitectónica que desarrolló, así como los premios y reconocimientos obtenidos durante cuarenta y cuatro años de docencia, es aquel que lo ubica como un luchador académico inquieto, “un hombre que reconoce abiertamente los valores espirituales como parte fundamental en la creatividad y el hacer de la arquitectura…”3 De igual manera, el Dr. Arq. Fernando Winfield Reyes destacó el pasado martes 26 de Febrero en un emotivo homenaje póstumo las siguientes palabras:

“Sus enseñanzas como profesor, como compañero, como amigo, ser humano, habrán de continuar más allá de las aulas, más allá de los talleres y salones de clases… pero lo importante ahora es honrar su memoria como seguramente a él le hubiera gustado, es decir, que sus alumnos continúen, con buena semilla, con aspiración de una vida congruente y con la labor de una arquitectura socialmente humana”.

Quienes conocimos y tratamos al arquitecto Julio, siempre nos quedará un buen sabor de boca al recordar su aportación, su sencillez y el buen trato que lo caracterizaba, como bien lo señala la Dra. Arq. Emelina Nava:

“El Maestro Sánchez Juárez formó a muchas generaciones, pero sobre todo, forjó conciencias. Ejemplo de honestidad y trabajo, siempre promovió el respeto por la dignidad humana y la libertad que otorga el peso de la verdad. Sus enseñanzas, aderezadas de un carácter crítico, denotaban la personalidad de un hombre lleno de generosidad, humildad y amor por su entorno y su labor. Su partida representa una enorme pérdida para la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana y en este sentido, es bueno reconocer que hemos sido afortunados los que fuimos sus alumnos”.

No cabe duda que el croquis de la vida del Maestro Julio Sánchez Juárez, más que un esbozo, representa un ejemplo digno de imitar y transmitir a las futuras generaciones de estudiantes de arquitectura.
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[1] Sánchez Juárez Julio. Arquitectura es... Cartas de estudio 1, para el curso de Teoría de la Arquitectura. Facultad de Arquitectura, Universidad Veracruzana.
[2] Remess Pérez, Mirian y Winfield Reyes, Fernando N. Julio Sánchez Juárez y Lechuga. Hechos que motivan al pensamiento / Reflexiones en torno a la enseñanza en la práctica de la arquitectura. Pág. 37 Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver. 2005.
[3] Ibíd. Pág. 33

Nota: La fotografía pertenece a la contraportada del libro de Remess Pérez y Winfield Reyes sobre el Arq. Julio Sánchez Juárez y Lechuga.

Artículo publicado el día jueves 28 de Febrero de 2008 en el Semanario Punto y Aparte de Xalapa.

sábado 23 de febrero de 2008

“La vida es como un croquis…
tiene muchas posibilidades”.

Julio Sánchez Juárez y Lechuga (2005)













El maestro Julio en una sesión de autógrafos de su libro.
Auditorio de la Facultad de Arquitectura, Noviembre 2006.



ARQUITECTO JULIO SÁNCHEZ JUÁREZ Y LECHUGA
(13 Septiembre 1931, Ciudad de México; 23 Febrero 2008, Xalapa, Ver.)

Fue uno de mis maestros de la carrera. Se preocupaba principalmente por motivar a sus alumnos a aprender eso que llaman "arquitectura".

El día de hoy, 23 de Febrero 2008 partió a un mejor sitio, dejando un intersticio que será muy difícil de llenar, pues como persona y maestro fue magistral. Debe ya estar echando la "cáscara" (juego de futbol) con Danilo Veras, otro buen arquitecto que nos dejó el año pasado.

Maestro Julio, hiciste mucho bien con tu enseñanza...

Don Benito Juárez anda reuniendo a sus parientes, qué caray.

"Julio Sánchez Juárez , nace el 13 de septiembre de 1931 en la Ciudad de México. Hijo de Maria de Lourdes Lechuga y José Sanchez Juárez Romero, resulta descendiente directo de Benito Juárez García. El Benemérito de las Américas tuvo once hijos, entre ellos la gemela María de Jesús Juárez Maza, quien se casa con José Sánchez Ramos. Esta pareja procrea cuatro hijos, Delfín, Andrés, Maria Cristina y José Sánchez Juárez Romero. Ante la amenaza de perder el apellido del abuelo, en futuras generaciones, los hermanos Sánchez Juárez deciden poner ambos apellidos a sus hijos, convirtiéndolo en uno. José Sánchez Juárez (abuelo de Julio Sánchez Juárez) se casa con Blanca Romero y de ahi nacen cuatro hijos, entre ellos, José Sánchez Juárez Romero, quien a su vez se casa con Maria de Lourdes Lechuga y tienen dos hijos, José y Julio Sánchez Juárez Lechuga."


Libro: Julio Sánchez Juárez y Lechuga. Hechos que motivan al pensamiento
Reflexiones en torno a la enseñanza en la práctica de la arquitectura

De: Mirian Remess Pérez y Fernando N. Winfield Reyes.

Editado por la Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver. 2005.

Aviso: EL MARTES 26 DE FEBRERO 2008 a las 11:00 se realizará un Homenaje Póstumo al Maestro Julio en las instalaciones de la Facultad de Arquitectura de la U.V. Xalapa.