
Ahi nomás, cuando el Moro anda de ocioso...
En la antigua Grecia la construcción era un arte secreto, sólo la dominaba el maestro de obras quien era conocido como el ArkiTekton. Esta es una bitácora con obras de arquitectura, comentarios y reflexiones.
Otras empresas del ramo inmobiliario, apostaron por el aprovechamiento de predios dentro de la llamada “Ciudad Central”, que abarca cuatro Delegaciones del Distrito Federal: Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, y que gracias a los incentivos del Gobierno de la Ciudad para promover la redensificación urbana en esta parte de la ciudad, se han logrado importantes transformaciones urbanas en tan solo cuatro años. Anteriormente, la zona en cuestión, sufría de un despoblamiento intenso por la proliferación de usos del suelo comerciales y mixtos, así como la percepción generalizada de una degradación en el medio ambiente urbano. Dichos predios factibles de aprovechar, eran terrenos ocupados por viviendas unifamiliares de uno y dos niveles y en los cuales, previa demolición del viejo inmueble, se construyeron edificios de departamentos o pequeños conjuntos de casas unifamiliares.
En el año de 1978, en México, la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP) definió como usos del suelo a la distribución geográfica espacial planificada de la ocupación del suelo para fines urbanos, como habitación, comercio, servicios comunitarios, vialidad y áreas libres,[1] con el propósito de regular el espacio urbano e inducir el crecimiento de los centros de población hacia territorios técnicamente determinados como convenientes y viables, pues muchos de los problemas que se habían generado en nuestras ciudades tenían que ver con un incorrecto empleo en los usos del suelo. Esto no quiere decir que los asentamientos humanos que se han desarrollado con una adecuado crecimiento urbano carezcan de problemas, sin embargo, no abundan tanto como en otros espacios.
Hoy en día se cuenta con reglamentación en materia urbana que facilita la correcta planeación del territorio. Así mismo, se han elaborado planes para el mejor aprovechamiento del suelo con el propósito de hacer de los asentamientos humanos lugares de orden y de concierto. Desafortunadamente la realidad que impera en nuestras ciudades es otra. Javier Septién [2] comenta que existen dos políticas de planificación; las que se exponen de manera explícita y las que no se explican ni se mencionan pero que operan. Esto provoca un doble lenguaje que no hace más que dañar aún más la imagen y funcionalidad de la ciudad (así como la imagen y funcionalidad del Estado). Septién agrega que otra parte significativa es la diferencia o ajuste que existe entre lo que ordena el gobierno en el plan de desarrollo (municipal, estatal o nacional) y la respuesta que recibe de la comunidad para cumplirlo.
Cada tres años una nueva administración municipal llega a proponer lo que esta cree que es adecuado en su momento, pero al finalizar su periodo de gobierno, la siguiente administración no consigue o no desea dar continuidad al plan de desarrollo de su antecesor, pues el afán protagónico de algunos munícipes es dejar su impronta “huella imperecedera”.
Es una realidad que las urbes crecen y se desarrollan con o sin planes directores, pero qué mejor para nuestras ciudades cuando la planeación proporciona los elementos adecuados para su óptimo crecimiento, pues a fin de cuentas, los beneficiados o perjudicados somos sus habitantes.
[1] Citado en: Corral y Béker, Carlos. Lineamientos de Diseño Urbano, Editorial Trillas. México, D.F. 2001
[2] Artículo de Javier Septién, Cuadernos de Urbanismo 5, 1996. Pág. 24 UNAM.

(1) Kevin Lynch define a los hitos como mojones, que son objetos físicos definidos con bastante sencillez, un elemento singular que confiere un aspecto único o memorable al contexto urbano.
Lynch, Kevin. La Imagen de la Ciudad. Edit. Gustavo Gili. Barcelona 2006, Pág. 96.
(2) Gustavo Pérez nació en la ciudad de México en 1950, pero desde hace años trabaja y vive cerca de Jalapa, en el estado de Veracruz. Es uno de los ceramistas más famosos de la generación mexicana actual.
(3) La Araucaria es un árbol nativo de Chile y Argentina. En Chile crece en la Cordillera de los Andes, desde Ñuble a Temuco y en la Cordillera de Nahuelbuta. Para los chilenos, la araucaria representa un Monumento Natural, existiendo ejemplares de hasta mil años de vida. Se le cultiva poco en parques y jardines debido a la lentitud con que crece, no obstante se la puede encontrar en jardines europeos y norteamericanos donde es muy apreciada por su simétrica belleza, recibiendo el nombre de Monkey Puzzle Tree.
Las araucarias que aun subsisten en el Parque Juárez de Jalapa, fueron traídas de Chile alrededor del año 1890, como un regalo del Embajador Chileno a Don Porfirio Díaz.
Publicado en Punto y Aparte 12 de Junio 2008
Fotografía del autor

[1] Cervantes Borja, Jorge; Maya Pérez, Esther. “Construcción del derecho a la habitabilidad y la calidad de vida en la vivienda de interés social en megaconjuntos habitacionales de México” Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado. Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) 2007
[2] Ibíd. Toda familia tiene derecho a disfrutar de una vivienda digna y decorosa. La Ley establece los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo. Articulo 4º. De la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
[3] El sistema “tradicional” constructivo es aquel compuesto por cimentaciones de piedra braza o losa de cimentación; muros de tabique de barro rojo recocido o de block; columnas, castillos, trabes, vigas y losas concreto armado.
Ilustración: Sergio Arau, del libro La Netafísica, Edit. Planeta. México, D.F. 1989
Publicado en el Semanario de Información Punto y Aparte, de Xalapa, Ver.
La vivienda es un satisfactor social que juega un papel importante en el desarrollo de cualquier pueblo. En este sentido, el Artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que “Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa”. Desafortunadamente la escasa planeación urbana que ha imperado en las ciudades mexicanas ha propiciado que estas no hayan crecido de forma ordenada, lo cual ha tenido como resultado que superficies no aptas para desarrollo urbano hayan sido edificadas. Este tipo de acciones desencadenan una serie de problemas urbanos que a la postre, resultarán costosos para la ciudad y sus habitantes.
En el caso de la ciudad de Jalapa, la demanda de vivienda ha rebasado por mucho la oferta de predios factibles para el desarrollo de vivienda, por lo que las empresas desarrolladoras han volteado los ojos hacia la zona conurbada de la capital veracruzana con el municipio de Emiliano Zapata. Sin embargo, la creación de equipamiento urbano, áreas verdes e infraestructura para el servicio de los nuevos conjuntos habitacionales no ha crecido a la par de la vivienda, ocasionando que sus residentes tengan que satisfacer sus necesidades de transporte, trabajo, educación, comercio, etc., en Jalapa.
Desde hace dos años aproximadamente, un grupo de empresarios encabezados por Justo Fernández Garibay, ex dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México, iniciaron la destrucción del predio “La Joyita”, de Jalapa, uno de los últimos reductos de bosque de niebla en nuestra ciudad, para construir un fraccionamiento habitacional.1 Según la información vertida en diversos medios de comunicación, el proyecto contará con un fraccionamiento habitacional de lujo, una tienda de autoservicio y una clínica particular especializada en tratamientos de belleza. En palabras de Hipólito Rodríguez, ''La Joyita conserva una plantación de café con árboles centenarios donde habitan especies de orquídeas y aves, además de reptiles e insectos'', Además, el predio es refugio de 220 especies de aves, de las cuales 100 son migratorias, y sitio de descanso para las parvadas que cada año atraviesan el continente.2 Recientemente, la Coordinación General de Medio Ambiente dio a conocer la resolución de la Manifestación de Impacto Ambiental, la cual fue negativa para el promovente, por lo que se suspenden las obras que han sido ejecutadas hasta la fecha y no se autorizará ningún tipo de construcción en el lugar mencionado. Desafortunadamente, la administración municipal pasada autorizó la construcción de vialidades dentro del predio, provocando daños a la fauna y la flora. Es una pena que quienes autorizaron las vialidades en “La Joyita” no hayan esperado la resolución de la Coordinación General de Medio Ambiente, convirtiéndose en autoridad corresponsable en la desaparición de un área boscosa significativa.
De aquí en adelante, valdría la pena que las autoridades analizaran la capacidad con la que cuenta el municipio para soportar la carga que implicaría la creación de nuevos fraccionamientos habitacionales dentro del territorio municipal, en primer lugar, por el aumento en la densidad de población, así como la demanda de servicios municipales básicos: agua, drenaje, alcantarillado, electrificación, recolección de basura, etc., sumando a ello, el incremento en el tránsito vehicular, ya de por sí conflictivo en nuestra ciudad.
Es un hecho que la necesidad de vivienda y equipamiento urbano son necesarios, pero, ¿lo son a costa de la destrucción de áreas verdes con alta relevancia biológica? Esperemos que la necedad del mercado inmobiliario no domine la sensatez de nuestras autoridades, pues ellos fueron elegidos por el pueblo para hacer de nuestra capital un lugar mejor donde vivir.
Fotografía tomada de La Jornada Virtual
Publicado en el semanario Punto y Aparte de Xalapa.
Al Arq. Julio Sánchez Juárez y Lechuga, in memoriam
Decía el Maestro Julio: “La vida es como un croquis… tiene muchas posibilidades”. El sábado 23 de Febrero del presente año, el Arquitecto Sánchez Juárez dibujó el último de sus trazos, no obstante, su enseñanza es motivo de ejemplo y de reconocimiento en la comunidad universitaria, sobre todo en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana de Jalapa, sitio donde el Maestro Julio impartió cátedra a numerosas generaciones e influyó notablemente en la conciencia de colegas y alumnos, ya que desde el aula ensalzaba incansablemente los valores humanos, pues consideraba que la dimensión real de la arquitectura es humana, aunque de la misma forma manifestaba su preocupación por “la crisis académica que atraviesan las universidades, la falta de participación y comunión de sus miembros en los espacios o foros de estudio, de reflexión, de diálogo y de discusión.”
“Julio Sánchez Juárez y Lechuga nace el 13 de septiembre de 1931 en la Ciudad de México. Hijo de María de Lourdes Lechuga y José Sánchez Juárez Romero, resulta descendiente directo de Benito Juárez García. El Benemérito de las Américas tuvo once hijos, entre ellos la gemela María de Jesús Juárez Maza, quien se casa con José Sánchez Ramos. Esta pareja procrea cuatro hijos, Delfín, Andrés, Maria Cristina y José Sánchez Juárez Romero. Ante la amenaza de perder el apellido del abuelo, en futuras generaciones, los hermanos Sánchez Juárez deciden poner ambos apellidos a sus hijos, convirtiéndolo en uno. José Sánchez Juárez (abuelo de Julio Sánchez Juárez) se casa con Blanca Romero y de ahí nacen cuatro hijos, entre ellos, José Sánchez Juárez Romero, quien a su vez se casa con Maria de Lourdes Lechuga y tienen dos hijos, José y Julio Sánchez Juárez Lechuga." 2
Del arquitecto Julio Sánchez Juárez pueden decirse muchas cosas, pero el rasgo que lo distinguió, además de la importante obra arquitectónica que desarrolló, así como los premios y reconocimientos obtenidos durante cuarenta y cuatro años de docencia, es aquel que lo ubica como un luchador académico inquieto, “un hombre que reconoce abiertamente los valores espirituales como parte fundamental en la creatividad y el hacer de la arquitectura…”3 De igual manera, el Dr. Arq. Fernando Winfield Reyes destacó el pasado martes 26 de Febrero en un emotivo homenaje póstumo las siguientes palabras:
“Sus enseñanzas como profesor, como compañero, como amigo, ser humano, habrán de continuar más allá de las aulas, más allá de los talleres y salones de clases… pero lo importante ahora es honrar su memoria como seguramente a él le hubiera gustado, es decir, que sus alumnos continúen, con buena semilla, con aspiración de una vida congruente y con la labor de una arquitectura socialmente humana”.
Quienes conocimos y tratamos al arquitecto Julio, siempre nos quedará un buen sabor de boca al recordar su aportación, su sencillez y el buen trato que lo caracterizaba, como bien lo señala la Dra. Arq. Emelina Nava:
“El Maestro Sánchez Juárez formó a muchas generaciones, pero sobre todo, forjó conciencias. Ejemplo de honestidad y trabajo, siempre promovió el respeto por la dignidad humana y la libertad que otorga el peso de la verdad. Sus enseñanzas, aderezadas de un carácter crítico, denotaban la personalidad de un hombre lleno de generosidad, humildad y amor por su entorno y su labor. Su partida representa una enorme pérdida para la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana y en este sentido, es bueno reconocer que hemos sido afortunados los que fuimos sus alumnos”.
No cabe duda que el croquis de la vida del Maestro Julio Sánchez Juárez, más que un esbozo, representa un ejemplo digno de imitar y transmitir a las futuras generaciones de estudiantes de arquitectura.
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[1] Sánchez Juárez Julio. Arquitectura es... Cartas de estudio 1, para el curso de Teoría de la Arquitectura. Facultad de Arquitectura, Universidad Veracruzana.
[2] Remess Pérez, Mirian y Winfield Reyes, Fernando N. Julio Sánchez Juárez y Lechuga. Hechos que motivan al pensamiento / Reflexiones en torno a la enseñanza en la práctica de la arquitectura. Pág. 37 Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver. 2005.
[3] Ibíd. Pág. 33
Nota: La fotografía pertenece a la contraportada del libro de Remess Pérez y Winfield Reyes sobre el Arq. Julio Sánchez Juárez y Lechuga.
Artículo publicado el día jueves 28 de Febrero de 2008 en el Semanario Punto y Aparte de Xalapa.